La belleza de la incertidumbre

Cuanto más queremos estar seguros acerca de algo, menos parece que podemos comprenderlo.

La vida tiene sus propias formas de cubrir y descubrir cosas para nosotros de acuerdo con lo que estamos listos para ver.

Hay momentos en nuestras vidas en que lo único que conocemos es la incertidumbre.

No hay forma de que sepamos todo, y de la misma manera, saber demasiado a veces puede ser doloroso.

Vi esta película hace unos días, Hector en busca de la felicidad, que cuenta la historia de un psiquiatra, que después de muchos años de tener una “vida perfecta”, decide viajar por el mundo en busca de la felicidad. Una de las conclusiones que Héctor encuentra durante su viaje es:

“A veces la felicidad depende de no conocer toda la historia”.

Y creo que esto es verdad.

A veces, saber demasiado puede dañar la trama, y ​​es por esto que la vida crea su propia forma de evitar que tengamos que enfrentar algo que no estamos preparados o listos para ver.

A veces, por el contrario, insistimos en que la vida nos muestre más de lo que estamos listos para ver o experimentar. Aquí es cuando las cosas pueden volverse difíciles.

Hay momentos en nuestras vidas en que lo único que conocemos es la incertidumbre, y necesitamos aprender que esto es parte de la historia.

Cuanto más podamos entender que la incertidumbre es parte de la vida, mejor.

Esta es una de las principales razones por las que no confío en las previsiones meteorológicas para saber cómo va a ser mi día.

¿Crees que la incertidumbre te ha enseñado algo valioso?

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Gracias por hacer parte de esta historia.

¡Nos vemos dentro de poco!

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